Tic-Educate y
di adiós a tus miedos tecnológicos
Érase
una vez…un mundo que fue dominado por las tecnologías
de información y comunicación (TIC). Algunos se preguntarán qué son; quizás
un monstruo, un desconocido…incluso para otros supondrán una amenaza. Pues bien,
la realidad es que no existe una definición consensuada de lo que suponen las
TIC. Lo único que parece estar claro es que están directamente relacionadas con
las telecomunicaciones, la informática, los medios audiovisuales y la
electrónica. Y que, permiten a las personas comunicarse en nuevos entornos.
(Almenara, C; Barroso Osuna, J; Romero Tena, R.; Llorente Cejudo, M.; Román
Gravan, P.,2007).
En
algunos lugares, éstas ya eran conocidas desde hacía años. Véase Finlandia en
el que existen más dispositivos móviles que ciudadanos (Syrjänen y Pathan,
2008). En otros han llegado más recientemente e incluso en algunos aun tardarán
en llegar, depende de los contextos económico, político, cultural, social y
tecnológico en los que se encuentre cada país. (Cobo, 2009).
El
rápido avance de las nuevas tecnologías está demandando un cambio en las
sociedades actuales. En concreto en el ámbito educativo, para que los futuros ciudadanos
sean capaces de hacer frente a la sociedad del conocimiento y puedan
beneficiarse de las posibilidades de aprendizaje y del valor añadido que los
recursos tecnológicos pueden proporcionar; siempre y cuando se haga un uso
adecuado de los mismos. (Cobo, 2009) (Syrjänen y Pathan 2008). Pues se entiende
la educación “como un instrumento de construcción […] de la ciudadanía […] que se
convierte en el motor fundamental del desarrollo económico y social”. (Coll,
2009)
Pero
para poder sumergir la educación actual en un nuevo rol coronado por las TIC,
hay que tener en cuenta que se necesitan definir, reajustar y diseñar
diferentes ítems del sistema educativo entre los que cabe destacar el
currículo, las competencias y habilidades o la formación del profesorado.
(Cobo, 2009). Es decir, se trata de lograr una alfabetización digital que no sólo permita manejar los nuevos
recursos, sino también poder crear e intercambiar información. (Gilster, 1997).
Llegados
a este punto, resulta interesante plantearse la siguiente cuestión: entonces... ¿Cuál es el camino para lograr una
sociedad que pueda responder a las demandas del momento? Lo cierto es que
tanto los docentes como la Administración tienen que involucrarse para lograr
una buena formación y actualización continua de los maestros que mejore la
calidad educativa. (Mayorga y Madrid, 2011). E igualmente importante y
necesario resulta el hecho de modificar y adaptar el currículo para poder
integrar las TIC en la educación. ( Reza, Kargiban, Z., Kargiban, H. y
Ramezani, 2010)
En
este sentido, se diferencian tres categorías del currículum basadas en la teoría y la práctica. En primer lugar se
debe entender el currículum como un objeto de conocimiento; en segundo lugar,
se concibe el currículum como un reto que ayude a conseguir buenos resultados
en los estudiantes; en tercer lugar, se deduce el currículum como un mero
proceso; y finalmente, se forja el currículum en la teoría de Aristóteles. En
definitiva, se presenta el currículum como un conjunto de tres disciplinas
(práctica, productiva y teórica) que interactúan entre ellas. (Reza, Kargiban, Z.,
Kargiban, H. y Ramezani, 2010).
En
referencia a la formación de los
profesores, parecen no estar lo suficientemente preparados para afrontar el reto de integrar
las TIC en la educación. Así lo demuestra un estudio realizado por el grupo
FORCE. (Gallego, Gámiz y Gutiérrez, 2010). Por tanto, esta es una de las carencias
que deben mejorarse prioritariamente. Pues si quienes son el puente entre los
nuevos conocimientos a enseñar y los alumnos no están formados, resulta
complicado lograr la meta propuesta. (Mayorga y Madrid, 2011). Por ello, es necesario que se oferten
programas de formación permanente al docente orientados en torno a tres
objetivos: “Integrar las TIC en sus planes de actuación, desarrollar cursos y
talleres de formación y facilitar materiales de apoyo al currículo”.
Independientemente de si se trata de autoformación o formación individualizada,
el objetivo es que les permitan alcanzar las competencias TIC necesarias.
(Mayorga y Madrid, 2011) y (Gallego, Gámiz y Gutiérrez, 2010). Asimismo, desde
las Facultades de Educación se debe promover el aprendizaje de las competencias
por parte de los futuros maestros para suplir las carencias que muchos afirman
tener al finalizar sus estudios de Magisterio. (Gallego, Gámiz y Gutiérrez,
2010).
En
relación a las competencias, su adquisición
va unida al desarrollo de habilidades para involucrar las TIC en el ámbito
educativo y conlleva conocer las tecnologías que están al alcance de los
alumnos. Con ello, podrán proporcionarles aprendizajes significativos que
supongan una formación de calidad y una didáctica actualizada. (Gallego, Gámiz
y Gutiérrez, 2010) y (Tejada, 2009).
Asimismo,
formarse en competencia digital supone
algo más que adquirir conocimientos para conocer el funcionamiento de las
tecnologías. Un docente bien desarrollado, tiene que ser capaz de formar a sus
alumnos para que puedan aprender durante toda la vida. Es decir, tienen que ser
capaces de transformar la información recibida en conocimiento, para poder dar
solución a problemas y enfrentarse a situaciones futuras. Se trata de
prepararles para vivir en una sociedad en la que lo real y lo virtual se confunde. Pero deben
tener conciencia y hacer valer sus derechos como ciudadanos en un mundo que se
encuentra en constante cambio. (Adell, 2011).
Ahora
bien, no está comprobado ciertamente que el uso de las TIC en las aulas suponga una mejora del aprendizaje de
los alumnos directa. Lo que está claro es que impulsa y promueve nuevos
contextos de aprendizaje y aleja de los escenarios educativos tradicionales. Lo
cual permite a los maestros realizar actividades que dan la oportunidad de
cambiar las prácticas educativas. (Coll, 2009).
Además, como se ha citado en párrafos anteriores, los distintos grados de
desarrollo de los países suponen que muchas aulas del mundo aun no dispongan de
recursos tecnológicos. O que incluso disponiendo de ellos los alumnos y
maestros no los utilicen. Por tanto, resulta complejo hacer una afirmación de
cómo se relacionan las TIC en el aula con el aprendizaje de los niños. (Coll,
2009).
Por
otro lado, centrándose en las aulas que disponen de recursos hay muchas de
ellas en las que la frecuencia de uso es mínima. Acusado esto en la mayoría de
las ocasiones a que los maestros desconocen cómo manejarlos o a que prefieren
mantener sus ideologías de enseñanza tradicionales. Obviando así que las TIC
abren una nueva dimensión que puede impulsar los procesos de enseñanza y
aprendizaje. (Coll, 2009)
Además,
las TIC cuando se usan correctamente
promueven un alto potencial como
instrumentos psicológicos que permiten mediar en los procesos intra e
inter-mentales que inciden en el acto de enseñanza y aprendizaje. Pero lo
cierto es que su mayor o menor capacidad depende del uso que las personas
implicadas, en este caso alumno y profesor, hagan de las mismas. En relación al uso que se hace de las
tecnologías en la educación, cabe estipular tres niveles complementarios entre
sí: (Coll, 2009)
·
Nivel de diseño tecnológico:
centrado en “las posibilidades y limitaciones que ofrecen los recursos para
representar, procesar, transmitir y compartir información". (Coll, 2009)
·
Nivel de diseño pedagógico:
se centra en las propuestas que vienen conjuntamente con los recursos y que
tienen en cuenta los aspectos tecnológicos e instruccionales de los mismos.
(Coll, 2009)
·
Nivel de diseño tecnopedagógico:
trata la manera en que cada grupo de profesores y alumnos crea y redefine los
procedimientos de uso y las normas de los diferentes recursos tecnológicos.
(Coll, 2009)
En
relación con lo anteriormente citado, la realidad es que los docentes que se
muestran más dispuestos a introducir y usar las TIC en sus aulas, siguen una
metodología más constructivista. (Coll, 2009) El constructivismo
promueve una metodología de aprendizaje en la que los alumnos construyen su
propio conocimiento. Cabe destacar a algunos autores relacionados con esta
corriente como Vygotsky, Brunner o Ausubel. (G.
Cabezas, 2011). Es cierto que las nuevas
tecnologías, en concreto internet, favorecen el aprendizaje constructivista,
pero eso no lo es todo. No con tener en el aula ordenadores, tablets o pizarras
digitales ya está solucionado. Gran parte del éxito de este modelo reside en la
manera en la que se enseña y se aprende. Una buena herramienta con la que
trabajar en un enfoque constructivista es la Wiki o lo son las redes sociales.
Ambas permiten mantener una relación virtual entre alumnos y profesores en la
que pueden intercambiar informaciones y suponen nuevos escenarios de
aprendizaje que “obligan” a la persona a sumergirse en contextos sociales
virtualmente. (G. Cabezas, 2011).
Asimismo,
los recursos tecnológicos materiales permiten a los docentes y alumnos trabajar
conectados dentro del aula y promover el trabajo en grupo con aprendizaje
cooperativo. (G. Cabezas, 2011).
Pero
el constructivismo no es el único enfoque de aprendizaje que trata el asunto de
las TIC en la enseñanza. Los Entornos
Personales de Aprendizaje (PLE), suponen que el alumno elija y fije los
objetivos que desea aprender. Es decir, propone aprender y desarrollarnos con
las posibilidades que nos da internet de estar en contacto con otras personas,
herramientas, recursos y fuentes de información. (Adell, 2011).
En
definitiva, la educación es uno de los pilares de la sociedad e importa a las
personas. De ahí, que Administraciones, docentes, alumnos y familias deban
trabajar conjuntamente por lograr un cambio en el sistema educativo que permita
reconstruir la concepción de humanidad y se centre en la riqueza que posee todo
ser humano. Para lo cual hay que tener presente, entre otras cosas, los
principios sobre los que educamos y saber que el sistema educativo actual está
basado en la idea de habilidad académica y no de educar seres competentes para
afrontar el futuro. Parece ser que las escuelas se centran en las asignaturas
troncales, colocadas en la base de la pirámide educativa, y olvidan el desarrollo
de capacidades tan importantes como la creatividad. (Robinson, 2006).
Para la revista padres y maestros
Laura de Santos Hernán
Estudiante de Magisterio de Educación Primaria
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